sábado, diciembre 10, 2022

Paso de Misterio

Conjunto escultórico presentado por D. Antonio Castilla Ariza (1953). Fuente: Archivo de la Hermandad.

En el año 1954 se realizó la primera estación de penitencia con la imagen de Nuestro Padre Jesús del Prendimiento, estrenándose para la ocasión un paso de misterio obra de D. Rafael Valverde Toscano, caracterizándose la talla por un estilo barroco con profusas volutas y ornamentación vegetal, contando con faldones realizados en terciopelo cardenal. De igual modo, la imagen del Señor fue acompañada de un conjunto escultórico realizado por el imaginero D. Antonio Castilla Ariza, compuesto por Judas Iscariote, un sayón en actitud de prender a Cristo, romano sostenido una antorcha y un centurión sobre caballo.

Sin embargo, éste no fue el primer diseño de misterio que la hermandad encargó en un primer momento. Los anales de la hermandad señalan que la Junta de Gobierno en 1953 solicitó un proyecto de andas para el misterio a D. Antonio Castilla Ariza, que una vez expuesto no gustó por no adecuarse al modelo que se quería. Ello motivó el encargo del mismo al tallista D. Rafael Valverde Toscano, presentando su hijo, D. Rafael Valverde Luján, su proyecto que fue aprobado por unanimidad y concluido definitivamente en 1955.

Paso de misterio diseñado por D. Rafael Valverde Luján (1959). Fuente: Archivo de la Hermandad.

Éste se caracterizó por seguir la estética de las cofradías del contexto de mediados del siglo XX, bebiendo de claras reminiscencias barrocas que bañaban todo el panorama cofrade del momento, teniendo su principal foco referente en Sevilla. Si bien, el misterio de D. Rafael Valverde conjugaba una serie de elementos que lo dotaban de una cierta singularidad. El conjunto se encontraba rematado en pan de oro fino, así como por una serie de cuadrilóbulos tanto en el frontal, trasera y cada uno de los costeros, que recuerdan a los realizados por Andrea Pisano para el baptisterio de Florencia, con relieves alusivos a la vida y pasión de Cristo. A este respecto, en el frontal aparecía representado el pasaje de la oración de Jesús en el huerto de Getsemaní; en el costero derecho, el de Jesús con la samaritana; en el costero izquierdo, la coronación de espinas; y en la trasera, el bautismo de Jesús, respectivamente.

De igual modo, el paso de misterio se encontraba en las esquinas rematado por ángeles pasionistas realizados por D. Rafael Valverde Luján y D. Antonio Rubio Moreno, portando los atributos de la cruz, los clavos, la corona de espinas y el cáliz. Por otro lado, en cada uno de los costeros aparecían las cabezas de los evangelistas San Marcos, San Juan, San Lucas y San Mateo, realizados asimismo por D. Rafael Valverde Luján.

En el devenir del siglo XX se realizaron varias intervenciones y estrenos en el misterio, documentándose el primero de ellos en el año 1981, cuando se encargó la realización de un nuevo sayón que sustituyó al antiguo de D. Antonio Castilla Ariza debido al mal estado estructural que presentaba, siendo realizado por D. Juan Martínez Cerrillo. Ese mismo año se suprimió el sistema de tracción a ruedas del paso de misterio motivado por el deterioro del mismo. Acto seguido, se tomó la decisión de encargar a D. Ignacio Torronteras una nueva mesa, llevándose el misterio a partir de entonces por costaleros.

Paso de misterio (1989). Fuente: Archivo “Córdoba cofradiera”.

Por otro lado, en el año 1986 se afrontó la reposición de la figura del centurión a caballo para el paso de misterio, que desde 1981 no procesionaba, siendo realizado por el imaginero D. Antonio Salto y que se estrenó en 1989, completando así toda la iconografía del pasaje del Prendimiento tal y como se había concebido en 1953. Sin embargo, la década de los 90 del pasado siglo trajo consigo la sustitución del primigenio paso de misterio por uno diseñado por D. Antonio Dubé de Luque, que estrenaría la primera fase de talla en el año 2000 por parte del taller de Santa Águeda, concluyéndose en 2001 a falta de los respiraderos. Este nuevo diseño imprimía al misterio un cierto clasicismo ornamental en cuanto a la talla de la crestería y friso que recorría la canastilla, destacando la alternancia de zonas caladas con motivos de hojarasca, contando con un total de siete cartelas en cada uno de los canastos, así como dos en el frontal y trasera que flanqueaban el escudo de la hermandad y el de Córdoba respectivamente. En ellas se proyectaron varios bajorrelieves con escenas alusivas al ciclo pasionista de Cristo y apostolado que no llegaron a concluirse, al igual que los respiraderos, realizados en tela y confeccionados en terciopelo rojo.

Todo esto conllevó una renovación de las imágenes secundarias del misterio, ejecutándose un nuevo boceto por parte del imaginero D. Antonio Bernal Redondo, en armonía con la factura del titular, Nuestro Padre Jesús, Divino Salvador, en su Prendimiento, de D. Antonio Dubé de Luque, que sustituiría al de D. Antonio Castillo Ariza.

Diseño de misterio por D. Antonio Dubé de Luque. Fuente. Archivo de la Hermandad.

 

Conjunto escultórico presentado por D. Antonio Bernal Redondo (1997). Fuente: Archivo de la Hermandad.
Paso de misterio (2002). Fuente: Archivo de la Hermandad.

De esta manera, paulatinamente se fueron estrenando las diferentes imágenes, comenzado en 1998 con las imágenes de San Juan, San Pedro y Santiago, mientras que en el año 2000 un tribuno romano, Tiberio. Seguidamente, en el año 2001, una vez terminada la talla del canasto del nuevo paso de misterio, se estrenó la imagen del sayón Malco. En 2004 a Quinio portando la lanza; en 2005 a Judas Iscariote y, finalmente, en el año 2008, el sayón judío David, concluyéndose así el misterio proyectado por el imaginero D. Antonio Bernal Redondo.

Este diseño de paso de misterio quedaría estancado durante la primera década del nuevo siglo, aprobándose en el año 2014 un nuevo proyecto bajo el diseño de D. Miguel Ortiz, ejecutándose por el taller de D. Manuel Jurado y D. Miguel Ortiz. La primera fase de carpintería del mismo fue estrenada en el año 2015, mientras que la labor de talla fue realizada entre 2016 y 2022, año en el que resultó concluida, contando con faldones realizados en terciopelo granate por el taller de costura de la hermandad. El paso actual se nutre de claras referencias estilísticas del rococó europeo, bebiendo de influencias de espacios cortesanos como los referidos al palacio francés de Versalles como evidencia el conjunto de candelabros de guardabrisa, así como de ornamentación de grandes focos artísticos donde este estilo eclosionó como la iglesia de la abadía benedictina de Baviera o el convento de Santa Rosalía de Sevilla, entre otros. Todo ello articula el despliegue ornamental del paso de misterio, como también evidencian los atlantes sobre los que se apoya el canasto, que toman como préstamo los del palacio dieciochesco de Sanssouci de Prusia, y que aluden a la representación del tetramorfos que los identifica como los evangelistas: el león con San Marcos, el toro con San Lucas, el águila con San Juan y el hombre con San Mateo, respectivamente.

Paso de misterio (2019). Fuente: Archivo de la Hermandad. Fotografía: Andrés Fresno Zamora.

 

Por su parte, cabe señalar el programa iconográfico de todo el misterio donde se realiza un recorrido por los diferentes pasajes del Antiguo Testamento en los que Dios pacta con el pueblo de Israel, así como los arquetipos mesiánicos del Antiguo Testamento que desembocan en la Nueva Alianza anunciada y consumada por Cristo en la Eucaristía. Ello justifica la presencia de guirnaldas, recogiendo un esquema muy similar a las que decoran el interior de la iglesia de San Juan Nepomuceno de Múnich, compuestas de hojas de parra, racimos de uva y espigas realizadas por el orfebre D. Emilio León estrenadas en el año 2022 tanto en el frontal como en la trasera, que son recogidos por dos aves fénix, símbolo de la resurrección, así como hojas de laurel y cardo en los laterales como símbolo de honor y en recuerdo a la pasión de Cristo. De igual modo, a cada lado de los remates icónicos del canasto aparecen palmas como símbolo cristiano de la victoria.

En cuanto a los cuatro altares icónicos del canasto, reflexionan sobre los arquetipos del Antiguo y Nuevo Testamento. Por un lado, en el costero derecho, aparece la puerta del arca y el carnero inmolado, y en el izquierdo, el arca de la alianza y el trono de David, respectivamente. Asimismo, encontramos una serie de relieves icónicos en el canasto realizados por D. Edwin González Solís entre 2016 y 2022 que aluden a los acontecimientos acaecidos en la Sagrada Cena, en la que Cristo proclama la Nueva Alianza con Dios a través del lavatorio de los pies y la institución del sacramento de la Eucaristía, así como la traición y negación de Cristo, mostrando las dos grandes debilidades del hombre por mediación de Judas y Pedro. Por ello, en el relieve frontal se representa a Cristo bendiciendo el pan y el vino; en el trasero, el anuncio de la traición de Judas; en el izquierdo, el anuncio de la negación de Pedro; y en el derecho, el lavatorio de los pies.

Detalle del remate icónico del costero derecho (2022). Fuente: Archivo de la Hermandad. Fotografía: Andrés Fresno Zamora.

 

De igual modo, aparecen varios remates icónicos: en el frontal, el cáliz coronado por el pan sobre el que se lee el monograma JHS, simbolizando la entrega de amor de Cristo para liberarnos del pecado; en el derecho, una jarra parcialmente envuelta en un paño; en el izquierdo, un gallo que representa el que cantará antes de que Pedro niegue a Cristo tres veces; y en la trasera, una bolsa abierta con treinta monedas, aludiendo a la traición de Judas.

Los relieves del respiradero reflexionan sobre los cuatro pactos del Antiguo Testamento que Dios acuerda con Israel: por un lado, la alianza con Noé tras el gran diluvio, prometiendo la no destrucción de la humanidad; la alianza con Abraham, en el que Dios pacta con él que tendrá múltiples descendientes y será el padre de muchas naciones; la alianza con Moisés, en el que Dios entrega las tablas de la ley que deberá cumplir su pueblo, siendo depositadas en un arca que pasará a ser el símbolo del nuevo pacto divino; y la alianza con David, pactando Dios con él que su heredad gobernará a Israel.

Como colofón al programa iconográfico del misterio se encuentra la escena del Prendimiento que corona el paso procesional, en el que se materializan todas las promesas, anuncios y prefiguraciones del Antiguo y Nuevo Testamento recogidas en cada uno de los relieves y remates que configuran ornamentalmente el paso de misterio.