Esperando el Martes Santo

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Nuestra Señora de la Piedad ya se encuentra en su paso de palio a la espera del Martes Santo.

Luce dos encajes de punto de aguja del siglo XIX y blonda de seda recamada en hojilla de plata con un lyon de oro sobrepuesto, igualmente del siglo XIX. El pañuelo, por su parte, es de Bruselas con aplicación de aguja.

En su pecho, a falta del puñal, se pueden observar cuatro mariquillas de oro con pedrerías de zafiros brillantes, cruz pectoral de oro con perlas cultivadas engastadas, medallita de oro con la imagen de María Auxiliadora y alfiler de oro con la advocación de nuestra Sagrada Titular.

El resto del ajuar se complementa con la saya y toca de sobremanto de salida y la cinturilla bordada en oro por Francisco Pérez Artés según diseño original de Antonio Garduño.